14.3.16

105. Empezar





Desde que era niña esperaba con ansias el mes de diciembre para que llegaran las fiestas, los regalos, navidad, los Reyes Magos y esa época además significaba la llegada de las vacaciones, levantarnos tarde, irnos al campo a hacer horas eternas de pileta, cabalgatas y armar casitas en todas sus facetas posibles. El plan de verano incluía además compartir la playa con mi prima Flo que venía todos los años a visitarnos y siestas interminables gritando en la Pelopincho en casa. Pero debo reconocer que así como esos planes los esperaba con ansias cuando iba terminando Febrero me empezaba a aflorar las ganas de volver al colegio, porque jamás la pasé mal en el colegio, y porque definitivamente siempre fue el lugar de encuentro con amigas.

Tengo grandes, las mejores, desde aquella época. No tengo que nombrarlas porque ellas saben bien quienes son, pero desde V. con la que nos sentamos juntas desde 2do grado hasta mi grupete (que en whatsapp somos las SuperPoderosas) que compartimos la secundaria, copiarnos, "machetearnos", y charlar, charlar y charlar era algo a lo que no nos podíamos resistir. Y aún hoy seguimos igual, lo bueno es que no necesitamos copiarnos más, porque si en la variedad está el gusto asi somos, 100% diferentes.

Pero volvamos al principio, empezar el colegio era sinónimo de ir a la librería con mamá a hacer esa mega compra (éramos 5 hermanos), forrar los cuadernos, armar carpetas. Nada se le acercaba más al paraíso que empezar un cuaderno de tapa dura, hacer la portada en la 1er hoja, con las hojas blanquísimas, sin una sola arruga. Como me gustaba! pensarán que lo mío es psiquiatrico pero lo he hablado con otras personas y éramos muchas las que teníamos el mismo síndrome. Síndrome que aún hoy, en la era digital, no me lo he curado, y no lo he hecho porque es algo que disfruto tanto que prefiero mantener la enfermedad eternamente. En aquella época cuadernos eran los Rivadavia, se forraban con papel araña, rojo el de comunicaciones, azul el de ingles y verdes los de castellano (en mi colegio estaba todo organizado) y a lo sumo después se incorporó algún papel estampado, el de lunares era el que se usaba. Fuera del colegio podías tener alguno con alguna ilustración de Hello Kitty o de Sarah Kay, más tarde aparecieron otros personajes como Snoopy pero la realidad es que la globalidad no existía, internet menos, había que viajar para conocer cosas nuevas, acá llegaba poco y no necesitábamos más.

Y hoy en las antípodas de esa época, que parece remota pero no lo es tanto, con un solo click tenes las posibilidades de conocer todo y más y en ese todo hay infinitas posibilidades de cuadernos, y ahí vuelvo al principio. Cuadernos para aquietar ese síndrome, ese empezar una hoja nueva, blanca, sin arrugas, con olor a papel. Porque además hoy, que ya no estoy en el colegio, empezar un cuaderno significa empezar algo, siempre.

Ayer domingo, post almuerzo con hermana/socia empecé este cuaderno de Rifle Paper que aún me quedaba de un regalo que hace 2 años me trajo mi hermana y que para mí es un tesoro. Ayer empezamos a trazar un nuevo proyecto en esa 1er hoja en blanco, que encima tiene renglones dorados lo que  definitivamente es una droga premium para mi enfermedad, jejeje

Esto recién comienza, estoy feliz, porque a estas hermanitas felices no las para nadie. :)

Muy buen lunes, empiecen hojas nuevas, siempre hay que tener un proyecto en mente, sin grandilocuencias, aunque sea el más mínimo, es el combustible para seguir adelante siempre!




Ph. by Vickyta






















8 comentarios

  1. Bella entrada, Vic! Comparto conceptos de amor por los objetos de librería al inicio de clases (mis hijas lo experimentam igual, en pleno siglo XXI, no sé si será hereditario), que hoy se traduce en un sentimiento irracional por los cuadernos, libretas, papeles bonitos en general (estoy empezando a extrañar como loca los papeles y sobres de cartas, como si acaso escribiera alguna carta en papel, el otro día vi unos en El Atril, creo que están empezando a venderlos de nuevo en esta explotación del mercado de la nostalgia ochentosa de los que tenemos alrededor de 40 y algun mango que gastar). Pero, más allá de los cuadernos y los papeles (y los libros en papel), lo más importante es el concepto detrás del primer renglón: el inicio de algo, de un proyecto, de un sueño, el trazado del plan para poder cumplirlo. El otro día empecé a trazar las primeras líneas de mi sueño-viaje a Inglaterra, primeros datos que anoto de mis lecturas en internet. Es poner a rodar la rueda de un sueño, y una vez que se rompe la inercia que la tenía frenada, lo importante es saber que más tarde o más temprano, la meta se alcanza. Feliz lunes!!!!!!

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    1. Gracias sister! es tan cierto todo lo que decís, para mi creo que no debe haber peor cosa que no tener proyectos, que lindo lo de tu viaje, me encanta que lo puedan hacer y por un motivo tan lindo! beso enorme y que vivan los sueños y los proyectos motivadores

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  2. Que lindo post! Comparto amor por la papeleria y las infinitas posibilidades de la hoja en blanco. Y los diseños de Rifle Paper & Co son divinos!!!

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    1. Gracias Mer! que lindo compartir pasiones :) te mando un besote y gracias por pasar!

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  3. Tengo mismo set de cuadernos... y como vos, siempre me gustaba volver al cole! Exitos con ese nuevo proyecto de hermanas. Besos!

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    1. Ayyy si! son tan lindos y era tan lindo empezar los cuadernos, Gracias Vero! ya se enteraran, pero tiempo al timepo :)
      besote

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  4. Comparto contigo el amor por el papel y las cosas de papelería. Incluso ahora que no voy a clases me hace ilusión estrenar cuadernos y bolis en el trabajo

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    1. Gracias por pasar Barbara!! beso enorme

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